Bienvenidos a MAAS YOGA - RESERVA TU 1RA. CLASE! >>

Rectificación cervical – Puedo hacer Yoga ? Es el fin de todo ?

Rectificación cervical – Puedo hacer Yoga ? Es el fin de todo ?

 

 

Lic. Anibal P Scharovsky
Fisioterapeuta y Osteópata
Director Formación en Yogaterapia de Maas Yoga
Ex Director del Postgrado en Columna Vertebral de la Univ. de Buenos Aires (UBA)

Fragmentos  de su próximo libro.

 

Rectificación cervical ¿Puedo hacer Yoga? ¿Es el fin de todo?

Mi cervical se curva mucho, poquito, nada…

Muchos pacientes ingresan a consultorios o estudios de Yoga enunciando su terrible condena: “tengo el cuello rectificado”. Parece que les lanzaron una maldición gitana de dolor y calvario sin fin. Y una pregunta clásica en nuestras formaciones de Yogaterapia es la rectificación cervical y el Yoga. ¿Son compatibles?
Primero correspondería ver qué significa estar rectificado. La columna tiene que tener curvas, las precisa. Las lumbares y las cervicales tienen curvas llamadas lordosis.

Toda la anatomía y biomecánica de las cervicales está preparada para funcionar con esta curva. La forma de los discos cervicales contribuye a mantener esta curva aunque existen otros factores importantes como los músculos.
Los músculos posteriores de la columna cervical son lordosantes, o sea, sostienen o aumentan la lordosis. Al aumento de la lordosis cervical se la llama
hiperlordosis cervical. En la facultad estudié los trastornos posturales con algunos libros de los años 60. Allí encontrábamos imágenes y análisis de hiperlordosis que cuando me recibí nunca vi en mi consultorio.

Lo contrario a la hiperlordosis es la disminución de la lordosis, la rectificación cervical. Se podría pensar que la rectificación se da por debilidad o excesiva relajación de los músculos posteriores de la columna cervical. Pero resulta que estos no están relajados nunca. Se nos caería la cabeza hacia delante si no… La rectificación cervical se debe en teoría a la contracción de algunos músculos anteriores como el Recto anterior mayor y el Largo del cuello. Entonces, lo que generalmente tenemos, es una co-contracción de los músculos anteriores y posteriores.

Si la rectificación empeora o avanza podemos llegar a tener una inversión cervical. Esto quiere decir que la curva se invierte y en vez de una curva posterior – lordosis- tiene una curva anterior, una muy desubicada cifosis cervical. Estas inversiones de curva no incluyen a todas las cervicales, generalmente son de 3 vértebras. Típicamente C4, C5 y C6 C3, C4 y C5 como en la imagen.

Y para colmo de males muchas veces esto se da con la antepulsión de la cabeza.
El cuello se va y la nuca parece quedar varios centímetros por delante de la espalda.
Esto se da por la asociación mafiosa de los ECOM y los Escalenos que llevan la cabeza hacia delante hiperextendiendo al occipital.
Y ahí sí, todo mal. Rectificación, antepulsión y extensión occipital disminuyendo el espacio entre el occipital y C1 y C2.

 

Rectificación cervical
¿Tragedia griega o nueva normalidad?

«De cerca nadie es normal «
Caetano Veloso

Gwendolen Jull, profesora emérita de la Universidad de Queensland, Australia y autora de varios libros y más de 270 artículos científicos sobre el tema, señala que NO se debe asumir una relación directa o de causa y efecto entre la presencia de dolor y las alteraciones degenerativas como rectificaciones, hernias de disco, artrosis, etc.. Pone blanco sobre negro: “Los cambios degenerativos de la columna cervical se encuentran con frecuencia en individuos asintomáticos. La presencia o la intensidad de dolor pueden no guardar relación con las alteraciones estructurales” .

¿Traducido a simple? Tener la columna cervical rectificada no quiere decir que sí o sí te tenga que doler. O dicho de otro modo, si te duele el cuello y tu columna está rectificada no quiere decir necesariamente que ambas cosas están relacionadas. O tal vez lo están pero el dolor se puede ir y tu cuello sigue rectificado y sin dolor por el resto de tu vida.

Son tantas las rectificaciones cervicales que, más allá de lo que dice Jull, se ha abrió otro debate ¿Qué es sano o normal para el cuello hoy en día?

En los años 50 se hicieron los primeros estudios con radiografías para intentar hallar la curvatura cervical “normal”. Normal viene del latín normalis y quiere decir todo lo que se halla en su estado natural. O sea que normal parecería decirnos sano.

Pero en 1733, un tal Abraham de Moivre, incluyó el concepto de “distribución normal” a la estadística y empieza a referirse a los fenómenos que son esperables en determinadas poblaciones. La leyenda cuenta que Abraham de Moivre reducía todo a estadísticas y llegó a predecir la fecha de su muerte a través de un cálculo estadístico.
Falleció un 27 de noviembre de 1754 y según parece predijo su muerte con 73 días de antelación. Aunque no se conoce el nivel de exactitud de su predicción.
Y con la historia de Abraham de Moivre pasamos a mezclar sutilmente lo natural con las estadísticas. Una profesora me dijo alguna vez que “la estadística es la hermana de la matemática que se dio a la mala vida”. Por eso si yo me como dos pollos y mi vecino ninguno, estadísticamente nos comimos un pollo cada uno. Volvamos a las cervicales y qué es sano o normal.

Vamos a ver qué dicen los estudios científicos…

A principios de los 70 Weir (y otros, siempre nombramos al primer autor) realizaron un estudio sobre gente con dolor cervical. Sorpendentemente hallaron que entre las personas sin dolor cervical había un 20% con el cuello rectificado. Fue el primer estudio que mostraba que podía haber rectificación sin dolor.

Gore en el 87 realizó un estudio muy interesante con un seguimiento a 10 años.
Es una investigación muy potente porque evita ser una “foto de hoy”y nos ofrece una película. Alguien con una rectificación cervical puede no tener dolor durante el estudio pero a los tres meses sufrir una crisis. Por eso Gore hizo un seguimiento de 200 pacientes a lo largo de 10 años. O sea podemos saber como estuvo cada participante a lo largo de ese tiempo. En dicho estudio no encontraron correlación entre la curva cervical
y el dolor actual pero notablemente tampoco hubo asociación entre la curva y la evolución de las personas a lo largo de 10 años.

Heliwell se metió con el tema de la curva y el latigazo cervical típico del accidente automovilístico. Es muy común oir pacientes o alumnos que dicen: me
rectifiqué en un accidente. En muy pocos casos esto puede ser cierto y generalmente son personas que ya estaban rectificadas y además sufrieron un accidente. Formaron 3 grupos: pacientes con dolor agudo post latigazo, pacientes con dolor crónico de cuello y “sanos”, gente sin antecedentes de dolor cervical. Paradojalmente los más rectificados fueron estos dos últimos grupos y los accidentados no tanto.

Hardacker en 1997 es el primero en reportar que halló mayor rectificación entre personas jóvenes. Esto es casi habitual en los estudios que siguieron a éste. El uso de dispositivos informáticos (laptops, celulares, etc) desde edades más tempranas es la principal explicación hallada por los autores.

Un año después Matsumoto estudió dos grupos de 500 personas cada uno. 500 víctimas de latigazo cervical Vs. 500 voluntarios sin síntomas ni accidentes. Es un estudio muy importante por la cantidad de gente y bien realizado. Nuevamente no halló diferencias en la lordosis cervical de ambos grupos ni asociación de curvas y síntomas. Encontró, al igual que en otros estudios, más rectificaciones entre jóvenes y mujeres. Como es un tema candente y sobre el que sigue estudiando y debatiendo existen muchos más estudios con idénticas conclusiones que se podrían agregar a esta lista.

Solo encontramos dos autores, McAviney y Harrison, que no coinciden con estas conclusiones mediante estudios pequeños pero que reflejan también que no es un tema cien por ciento cerrado o de absoluto acuerdo.

Por último, en 2018, médicos de la provincia de Henan, China, estudiaron 21 publicaciones concernientes a 15.364 personas en un análisis estadístico (metanálisis). Nuevamente no encontraron relación entre síntomas y cambios de la curva. También hallaron que entre los jóvenes se daba un gran aumento del porcentaje de rectificados frente a los adultos mayores.

Muchos de estos estudios concluyen que la falta de lordosis o aún más, la inversión cervical, no sería una patología si no una condición normal de esta época. Al no tener una asociación directa y verificable con el dolor debería ser considerada normal.

Si decimos que es la nueva normalidad parece que desestimamos la importancia de las curvas en la columna y que todo es lo mismo. Pero si decimos que es patológico parece que es una tragedia y no nos vemos respaldado por los estudios.

Lo ideal es tener una bella lordosis cervical. Biomecánicamente esto protege a los discos intervertebrales y otras estructuras del cuello. La rectificación es un factor negativo por varios motivos. Sin embargo, empieza a ser tan habitual que la palabra normal le cabe. La palabra sano no, no diríamos que es un cuello sano. Pero recordemos que el alumno puede ser asintomático por siempre.

Si comparamos los resultados del metaanálisis actual con el estudio de los ´70 vemos que entre los asintomáticos el porcentaje de rectificados creció del 20% al 36%. No hay datos comparativos como para afirmar que esto es definitivamente así pero impacta semejante cambio en solo 40 años.

El otro dato fundamental es el aumento exponencial de las rectificaciones en jóvenes que es hacia donde vamos. Y esto abre el debate sobre si seguimos
evolucionando como especie o ya empezamos a involucionar. Y con respecto a la relación con el dolor no sorprenden los resultados. El dolor es un problema biopsicosocial complejo y es difícil reducirlo a números o estudios específicos por más complejos que sean estos. El dolor escapa a estos reduccionismos.

Es algo que nos pasa en el cuerpo, el alma y las emociones y ahí no hay estudio que pueda abarcarlo todo.

En conclusión, la rectificación o inversión cervical es más habitual de lo que creemos pero no es “sana”. Sin llegar a constituir en si una enfermedad propia que implique siempre un sufrimiento pone al cuello en desventaja mecánica para ciertas tareas.

Es importante comprender que pasa en nuestros cuellos, y los de nuestros alumnos cuando practicamos determinados asanas.

Y volvemos a una afirmación que siempre repito y escuché de mis maestros: Estudiamos la postura, la tratamos de modificar pero lo que va a determinar nuestra salud, más que la postura es nuestra capacidad de movimiento.

 

 

Clase abierta – Columna cervical y el Yoga

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*